

Bangkwang es la central de Tailandia, prisión de la alto-seguridad para los hombres.
La población extranjera del interno de Bangkwang refleja el carácter de los sistemas internacionales del comercio y de la justicia del narcótico.
Algunas naciones, tales como América, tienen arreglos especiales del tratado para traer a sus nacionalesa sus propios sistemas penintenciarios. Algunos están haciendo algunos progresos hacia un tratado. Todavía otros no tienen ningún arreglo cualesquiera.
Algunas naciones proporcionan una ayuda financiera mínima. Otros abandonan simplemente a sus ciudadanos a su propia
suerte. Sin ayuda externa, tales como la embajada de nigeria.
Muchos de los internos son ciudadanos europeos y norteamericanos condenados a sentencias de 25 años, cadena perpetua o a la pena de muerte, por la inmisericorde ley local sobre narcotráfico. Algunos morirán aquí de viejos; otros, serán ejecutados. “No tengo ni idea de cuándo moriré, puede que me ejecuten hoy o mañana” declara compungido uno de los 560 presos que están pendientes de ejecución por delitos relacionados con las drogas. El Gobierno tailandés argumenta que los traficantes han destrozado el futuro de muchos de los jóvenes del país y que merecen la muerte sin paliativos. Desde hace unos meses, y como aviso a los traficantes de drogas, se televisan en directo las ejecuciones de los reos de Bangkwang. En “Las rejas de Bangkok” también se recogen las confesiones del verdugo de la cárcel que dice con frialdad: “En la primera ejecución, no sabía si sería capaz de llevarla a cabo. Si sería capaz de terminar el trabajo debidamente, pero no pensé demasiado y no me asusté ni me conmoví después de hacerlo”
“Las rejas de Bangkok” cuenta cómo los prisioneros luchan por mantenerse cuerdos en medio de las duras condiciones de una cárcel abarrotada. Las autoridades tailandesas estiman que el 63 por ciento de los internos tiene problemas de salud mental y uno de cada diez tendencias suicidas. Mientras tanto, el equipo que gestiona la prisión intenta mantener cierto orden en una población reclusa en continuo crecimiento. Actualmente hay un guarda por cada 50 prisioneros.

No comments:
Post a Comment